martes 2 de septiembre de 2008

Proverbio hindú

No hay árbol que el viento no haya sacudido.

No hay ruinas que al permanecer se olviden,

y mientras las cosas siguen

su curso,

lejano y a la vez presente

como el despertar de un fulgurante espacio

que al estar intacto se presenta y sale de las sombras,

preguntando por qué sólo se existe

frente a los ojos ajenos.

Pero aún así persiste

mientras el día pasa y la noche se adelanta.




No hay árbol que el viento no haya sacudido.

No hay vida que no haya saboreado el aire

de un domingo sin prejuicios melodiosos,

y la luz de un solitario que vive resignado

pensando que vivir y estar sólo

coexisten en el tiempo.



Leí “no hay árbol que el viento no haya sacudido”

Cerré los ojos,

y me acordé del viento.